miércoles, 5 de diciembre de 2007

Cola de esperanza




Dibujos expuestos en las columnas de la casa argentina en París
A continuación más extractos de mismo libro de Berger: “And our faces, my heart, brief as photos” / “Y nuestras caras, amor mío, fugaces como fotos” traducido por Lupe Grarcía Redondo.

El cruce de las dos líneas, el sosiego de las promesas de su intersección, residía probablemente allí, en el embrión, en el pensamiento y las creencias de la gente nómada, pero ellos llevaban consigo su línea vertical, de la misma forma que probablemente llevaban el asta de la tienda. Quizá al final de este siglo de transportación sin precedentes, los vestigios de ese sosiego permanezcan en los sentimientos inarticulados de muchos millones de personas desplazadas.

La emigración no sólo implica dejar atrás, cruzar océanos, vivir entre extraños, sino también la derrota del sentido último del mundo y –en un extremo- el abandono de si mismo en lo “irreal”, que es el absurdo.

La emigración, si no ha sido forzada a punta de pistola, puede conducir tanto a la esperanza como a la desesperación. Por ejemplo, para un campesino la autoridad tradicional de un padre puede parecer un caos más opresivo que cualquier otro. La pobreza del pueblo puede parecer más absurda que los crímenes de una metrópolis. Vivir y morir entre extranjeros puede parecer menos absurdo que vivir perseguido o torturado por un compatriota. Todo puede ser cierto. Pero emigrar es siempre desmantelar el centro del mundo e introducirse en otro, perdido, desorientado... de fragmentos.
[...]
Baudelaire fue uno de los primeros en describir el desarraigo de la multitud en las nuevas ciudades:
“...como fantasmas errantes y sin techo,
lamentando con insistencia”

La sentencia –no la poesía- generaliza demasiado. El sentimiento real de pérdida mantiene viva una expectación. Qué fácil es perder la visión de lo que es históricamente invisible –¡como si la gente sólo viviera historia y nada más!

La ingenuidad popular es históricamente invisible. Ocasionalmente, agrupada en torno a la acción política, se hace visible. El resto del tiempo es usada a diario para la supervivencia personal clandestina. En el nivel práctico evitando, agarrando, empujando; y en el nivel físico girando en círculos con el fin de preservar la propia identidad. Las masas, la requerida mano de obra anónima, continúan siendo una población de individuales, a pesar de sus condiciones de vida y de trabajo, a pesar de su desplazamiento. Y la base de cada una de esas individualidades es como un “home”.

2 comentarios:

JavierOlivares dijo...

¡¡Hola Mariana!!
Que gusto ver que tienes un Blog.
Muy bonitos trabajos los de París...no lo sabía.
¡¡Enhorabuena!!
A ver si hablamos algún día.
Chabela te manda también millones de besotes.

Pablo E. Soto dijo...

Tus trabajos estan muy copados Mariana, un saludo desde Barcelona!