miércoles, 28 de noviembre de 2007

Otras piezas de la expo en Paris





“La Filosofía es nostalgia absoluta, es la necesidad imperiosa de sentirse en casa en todos los lados” Novalis
(…)
Todos los historiadores modernos, desde Marx a Sprengler han identificado el fenómeno moderno de la emigración. ¿Para qué añadir más palabras? Para suspirar por todo lo que se ha perdido. No por nostalgia, sino porque en el lugar de la pérdida es donde nace la esperanza.

El término “home” ha sido interpretado desde tiempos inmemoriales por dos tipos de moralistas, los dos cerca de los que ostentan el poder. La noción de “home” se convirtió en la clave de un código de moralidad doméstica, salvaguardando la propiedad (incluyendo a las mujeres) de la familia. Simultáneamente la noción de “homeland” suministraba el primer acto de fe en el patriotismo, persuadiendo a los hombres para morir en las guerras que servían con frecuencia tan sólo a los intereses de una minoría de su clase dominante. Los dos usos han ocultado el significado original.

Originariamente, “home” significaba el centro del mundo –no en un sentido geográfico, sino en un sentido ontológico. Mircea Eliade ha demostrado cómo “home” era el lugar donde el mundo podía ser encontrado. Según él, se establecía un “home” “en el corazón de lo real”. En las sociedades tradicionales todo lo que tenía un sentido en el mundo era real; el caos circundante existía y era expulsado, pero era expulsado por irreal. Sin un “home” en el centro de lo real, la persona no sólo quedaba desprotegida, sino también perdida en una no-existencia, en la irrealidad. Sin un “home” todo era fragmentación.

“Home” era el centro del mundo porque era el lugar donde una línea vertical se cruzaba con una horizontal. La línea vertical era un sendero que llevaba hacia arriba al cielo, y en la dirección opuesta bajo tierra. La línea horizontal representaba el tráfico del mundo, todos los caminos posibles que atravesaban la tierra en dirección a otros lugares. Por esta razón, en el “home” la persona se sentía más cerca de los dioses en el cielo, y de la muerte bajo tierra. Esta cercanía aseguraba el acceso a los dos. Y al mismo tiempo, la persona estaba en el punto de comienzo y, esperanzadamente, de retorno de todos los viajes terrestres.

Extractos de “Here” / “Aquí”, del libro de John Berger “And our faces, my heart, brief as photos” / “Y nuestras caras, amor mío, fugaces como fotos”

Traducción: Lupe García Redondo

2 comentarios:

Magicomora dijo...

Hola guapaa!
No habí visto las cosas de la expo de parís..me han encantado!
Avisa antes de irte y nos tomamos unos vinos para despedirnos con un hasta luego

besoss

mariana dijo...

Ojalá! gracias Sergio, aún no he hecho publi. el blog...soy tímida. y por lo de los vinos, a ver...quiero ser abstemia. pero me encantaría verte antes de cruzar el oceano en avión. demá es lo de garabatagge, vas?
uf! me da miedo cruzar tanta agua y me da de todo!
imagina! besos